El Blog

Calendario

     Noviembre 2006    
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30    

Categorías

Archivos

Sindicación

Enlaces

Alojado en
ZoomBlog

La religiosidad a la virgen Candelaria en Arequipa

Por Alejandro Málaga Nuñez-Zeballos - 17 de Noviembre, 2006, 21:16, Categoría: General


La imagen de la virgen María se encuentra ligada a América desde antes de
que se produjera su descubrimiento. Cristóbal Colón antes de zarpar, ordenó
que se bautizara su nave como Santa María y que se confeccionen estandartes
con imágenes de Jesús y María como símbolos protectores de la travesía.
Los conquistadores del Tahuantinsuyo llevaron consigo imágenes y estampas de
sus devociones preferidas, poco tiempo después, empezaron a circular
testimonios y versiones de civiles, soldados y religiosos, que coincidían en
que a cada instante que corrieron peligro sus vidas, fue invocada la virgen y
ella acudió a socorrerlos de las adversidades. Francisco Pizarro rezaba las
horas de la virgen y Almagro mandaba a confeccionar estandartes con la efigie
de María para seguridad propia y de sus tropas. Esa protección también la
requirieron las nuevas villas y ciudades, por ello fueron bautizadas bajo una
advocación, santa o santo,  sin embargo esa devoción no necesariamente a la
fecha es la que mayor feligresía reúne, en el caso de Arequipa la virgen de
Chapi es la que mayor número de fieles congrega.


La Mamita de Chapi

 El santuario está localizado en el pequeño valle llamado Chapi o Chaypi, a
setenta y seis kilómetros de la ciudad, ubicándose entre los límites entre
Arequipa y Moquegua. En esa zona, los conquistadores crearon un corregimiento
integrado por cinco repartimientos: Ubinas, Carumas, Puquina, Cochuna y Pocsi,
sobre la base del antiguo curacazgo de Pocsi o Pocosi que comprendía
diferentes ayllus ubicados en las zonas de Mollehuaca, Piaca, Polohuaya,
Usuña, Mutu y Totorani, así como Quequeña, Yarabamba o Yarabaha, Sogay o
Sucay y Chapi o Chaypi. El pueblo principal fue la doctrina de san Francisco
de Pocsi.

 La actual versión del origen de esta devoción, cuenta que en la época
colonial unos arrieros transitaban por la zona probablemente en dirección a
Charcas, olvidaron una caja de su cargamento que al poco tiempo fue encontrada
por un puñado de lugareños, los cuales al ver la imagen, entendieron que se
hallaba allí, para ser venerada . Una segunda, fue recogida a fines de la
primera mitad del siglo XX, señala que un enfermo incurable va al lugar donde
hay un extraño manantial que siempre está lleno y nunca rebalsa, bebe el
agua y moja todo su cuerpo, al salir siente que está curado y vuelve a su
casa. Esa noche, mientras dormía soñó con una mujer que le dijo ser la
autora de su curación y que por allí está esperando a que él la encuentre.
Al día siguiente, el hombre encontró envuelta en unos trapos la dicha
imagen, maravillado con el suceso difunde la noticia y así se origina el
culto y los peregrinajes el primero de mayo.  Los últimos resultados
arqueológicos de la zona, dados a conocer por un equipo de investigadores a
cargo del arqueólogo alemán Jósef Szykulski  para el Proyecto Churajón de
la Universidad Católica Santa María, demuestran que la zona fue ocupada
desde la época precerámica y la presencia humana se hizo cada vez más
numerosa con el pasar de los siglos; los puquinas en su mayoría, llegaron a
edificar numerosos andenes, canales, poblados y hasta un sitio ceremonial,
llamado por Monseñor Leonidas Bernedo M., el Templo del Sol . Para el siglo
XVI, los españoles movilizaron a la mayoría de indios a las mitas, quedando
muy pocos que continuaron secretamente con sus ceremonias ancestrales, para lo
cual, los primeros doctrineros jesuitas,  transformaron ese espacio sagrado,
en una iglesia a la cual por marcada influencia de las imágenes de Characato
y Copacabana, introdujeron una similar para que sea más fácil la
conversión.
 Cuando explotó y erupcionó el volcán Huaynaputina, en febrero de 1600,
cubrió de ceniza la pequeña iglesia y alrededores, quedando inhabitables; a
partir de entonces, la imagen inició un periplo por la zona hasta quedarse
definitivamente en Chapi. A mediados del siglo XVII, un manuscrito indica que
"se bendicen a españoles y otras personas y en particular en un vallecito de
los de otro departamento de Pocsi tienen llamado Chapi". El grueso de la
población de esa zona, se ubicaba en los pueblos tradicionales de indios de
Polobaya y Pocsi, estando la pequeña y árida quebrada de Chapi, escasamente
poblada y cultivada, por lo que se pensó que sería más conveniente
trasladar la imagen a uno de los pueblos mencionados, sin embargo, al momento
de trasladarla pesaba mucho y no podían moverla, así, manifestó su voluntad
de quedarse ahí. Hacia 1798, se quiso trasladar la imagen por una reiterada
queja del curaca Felipe Adrián al párroco de Pocsi Juan de Dios José
Tamayo, indicándole que las numerosas peregrinaciones se convertían en
"borracheras dando bochornosos espectáculos, deterioraban los pocos cultivos
de la zona porque eran tan numerosos los animales de tiro que consumían
rápidamente todo el forraje”, intentaron trasladarla y por segunda vez pesó
demasiado. 
 La capilla en 1785, fue confiada a los padres franciscanos por real cédula,
ya que los jesuitas habían sido expulsados años antes. Desde 1884, los
devotos de la zona, empezaron a trabajar en la ampliación y embellecimiento
de la primitiva ermita y diez años más tarde, Manuel Arrieta y otros devotos
apoyaron económicamente las obras y terminaron el templo; lamentablemente, el
3 de mayo de 1921, se incendió quedando solamente la imagen. Poco tiempo
después, la colectividad arequipeña con sus donativos propició la
construcción del actual santuario que fue finalizado a mediados del presente
siglo.
 El 20 de octubre de 1952, el Arzobispo Monseñor José Leonardo Rodríguez
Ballón, elevó el Santuario de Chapi a la categoría de capellanía,
nombrando al canónigo José Francisco Peña, para que desempeñe todas las
facultades allí, según Decreto Arzobispal del 20 de octubre de ese año. En
1985 el Estado donó 267.813 metros cuadrados por Ley 24023 del 11 de
diciembre, adjudicando la venta al Arzobispado de Arequipa. El 21 de abril de
1986, fue declarado Santuario Arquidiocesano; en 1992, el Arzobispo Monseñor
Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio S. J. pasó la capellanía del santuario a
los Padres del Instituto del Verbo Encarnado.

 No existe registro de los milagros sucedidos, salvo algunos que por tradición
oral han llegado a nosotros. A fines del siglo XIX, catorce peones cortaban
sillares para la construcción de la iglesia y la carencia de agua en aquel
estéril suelo hacia más pesada su labor; siendo ya de noche, uno de los
obreros acudió al santuario y con mucha fe le pidió y le rogó a la Virgen
remediase la necesidad que penosamente padecían. Al día siguiente,
descubrieron como a unos  veinte metros de la cantera un poco de humedad,
escarbaron unos cuantos centímetros y empezó a brotar un grueso chorro de
abundante agua cristalina. No pararon aquí los favores de la Virgen, pues uno
de los obreros que padecía de la vista, se lavó los ojos con el agua del
manantial y luego se sintió curado de su dolencia. Hacia 1956, tres obreros
entre los cuales estaba Marcelino Barreda - cuidante de la iglesia -
trabajando sobre un andamiaje de 15 metros de altura, mientras los otros
preparaban el piso para colocar las losetas, la precaria estructura se cayó
al suelo y los tres obreros resultaron ilesos.

 La imagen fue sacada numerosas veces, pero sólo por los alrededores de la
iglesia, para implorar la venida de las lluvias. Sólo en dos oportunidades ha
salido de su santuario debido a que circula la versión que dice que si sale
de allí, nunca más regresaría o que sería cambiada por otra menos
milagrosa y desde ese momento empezarían a asolarnos múltiples desastres y
castigos. Desafiando esa creencia, en 1983 con motivo de finalizar el Año
Santo de la Redención, el Arzobispo de la ciudad, Monseñor Fernando Vargas
Ruiz de Somocurcio S.J. a iniciativa suya decidió que la milagrosa imagen
realice una visita a la ciudad y termine con la terrible sequía que estaba
asolando la campiña por varios años. A pesar que los pobladores de los
pueblos aledaños se negaron y trataron de impedir la visita, ésta se inició
el 27 de noviembre a las dos de la tarde; la Virgen partió en una camioneta
con destino a Polobaya permaneciendo dos días, cuando llegó fue recibida por
la Inmaculada y Santiago Apóstol; luego en Pocsi, fue recibida por Jesús
Nazareno y San Martín de Porres, el día treinta en Characato la acogía su
similar, el primero de diciembre en Sabandía fue recibida por Nuestra Señora
del Rosario y al día siguiente en Paucarpata por Cristo Nazareno de la
Amargura
; finalmente, el 3 de diciembre llegó a la ciudad permaneciendo diez
días recibiendo numerosos homenajes de las fuerzas armadas, instituciones
estatales y privadas y miles de devotos. Fue llevada al estadio Mariano Melgar
para despedirla con una última misa, inmediatamente, partió en un
helicóptero de retorno a su santuario, pasando por los pueblos de Bella
Pampa, Yarabamba, Pocsi y Polobaya. Después de este emocionante periplo, la
Mamita
de Chapi cumplió el milagro pedido por la población, envió las
vitales, ansiadas y esperadas lluvias, reafirmando su poder y vigencia en ser
la imagen más visitada y contar con el mayor número de fieles. El 2 de
febrero de 1985 el Papa Juan Pablo II, visitó Arequipa con dos motivos:
beatificar a nuestra monja dominica Sor Ana de los Angeles Monteagudo y
Coronar a la Virgen de Chapi. Por segunda vez la imagen fue trasladada en
helicóptero hasta el Campus Universitario de la Universidad Nacional de San
Agustín, arribando cerca a las nueve de la mañana, el lugar especialmente
adecuado para la ocasión, estuvo lleno de devotos no solamente de todo el
Perú, sino también vinieron de los países vecinos. Su Santidad coronó a la
imagen y al niño, despidiéndose le regaló un rosario de oro y perlas. 


Esfestejada el 2 de febrero, 1º de mayo - festividad establecida desde 1876
por el P. Emeterio Retamoso-, el 8 de setiembre de 1907 -Natividad de la
Virgen
-y el 8 de diciembre- se estableció en 1940, a pedido de los mineros
de las Minas de Chapi-; cabe resaltar que la fiesta de mayo es la más
numerosa y concurrida, el presente año se contaron más de trescientos
cincuenta mil peregrinos en el santuario.


La peregrinación es multitudinaria, como hemos mencionado, siendo integrada
principalmente por jóvenes de ambos sexos. Parte de la ciudad de Arequipa,
cruzando los distritos de Paucarpata, Sabandía, Characato hasta llegar a
Yarabamba; luego, al llegar al pueblo de San Antonio de Pampas Nuevas siguen a
Sogay, encontrando los peregrinos un sitio denominado Primera Apacheta,
señalada con tres cruces, que indican el inicio de un largo ascenso por la
Cuesta de Hornillos, denominada así por el sofocante calor. Al llegar al Alto
de Hornillos se está a mitad de camino, se continúa hasta la Pampa Tumbambay
y luego se llega a la Segunda Apacheta coronada con una cruz, se sigue hasta
llegar a la Pampa del Tolar, luego Siete Toldos - denominado así porque en
esa zona se armaban unos toldos para comerciar algunas mercaderías -, viene
la Tercera Apacheta o Alto de la Escalerilla, donde se inicia el descenso por
un camino llamado La Escalerilla y luego se llega al santuario.

  La imagen de la Virgen de Chapi es la advocación que ha cobrado más fuerza
en la región, los devotos queriendo tener cerca a su Mamita, han establecido
innumerables capillas con imágenes, de las que dicen son las hermanas de la
original. Así tenemos entre las principales a Chapi Chico, en el distrito de
Miraflores que surgió a iniciativa de un grupo de pobladores hacia 1931; la
Virgen de Chapi de Charcani, cuya imagen fue encontrada por un indio que bajó
al río a llevar agua y se encontró con una mujer sentada sobre una piedra,
cuando terminó de llenar su cántaro se dio con la sorpresa que aquella
señora no se hallaba sino estampada en una piedra, avisó inmediatamente del
prodigio al párroco de La Tomilla y se difundió la feliz noticia. En la
Tercera Orden, hay también una imagen que dicen que es la original de Chapi y
que fue cambiada, hay otra versión que dice que un artesano la dejó una
mañana en la entrada del templo envuelta en sábanas y así fue encontrada.
Con motivo de celebrar el primer aniversario de la visita de Su Santidad, una
imagen fue llevada a la irrigación El Pedregal, el 1º de febrero de 1986.

 La misión principal de los religiosos en el nuevo continente, fue difundir la
doctrina cristiana. Para salvar el primer obstáculo, tuvieron que aprender
las diversas lenguas y posteriormente a través de ellas enseñaron la
religión mediante cuatro instrumentos básicos: los catecismos y doctrinas,
las gramáticas y vocabularios, los confesonarios y sacramentarios y
finalmente los sermonarios. Papel importante en esta tarea de la
evangelización de los naturales, la cumplen las imágenes y pinturas que
mostraron al hombre andino un universo con un ordenamiento completamente
diferente al suyo; décadas después de la conquista, aquellas
representaciones desplazarían a sus deidades y en otros casos se
sincretizarían.
 A medida que fueron recorriendo y ocupando el Tahuantinsuyu, los hispanos
fueron dejando su huella destruyendo templos, ídolos, huacas y momias, y en
su lugar dejaban cruces o imágenes de vírgenes y santos; de esta forma,
multiplicaban la sacralidad de las imágenes por los desconocidos lugares en
los cuales la presencia del demonio era evidente.

 El origen de la Virgen Candelaria en la doctrina dominica de San Miguel
Arcángel de Cayma, se remonta al primer quinquenio después de la fundación
de Arequipa, perfilándose como anterior a su similar de Copacabana. Ambas,
desplazaron a deidades andinas, la mistiana destronó a algún ídolo adorado
sobre una enorme piedra como lo muestran las pinturas de Jacinto Carbajal,
empezando a tener trayectoria milagrosa desde los terremotos de 1582 y 1600.
En Characato, los mercedarios quisieron rendirle culto a una copia de la
altiplánica de manos de Tito Yupanqui, quien posiblemente entregó el trabajo
en la década del ochenta de ese siglo; para este caso, existe un manuscrito
de mediados del siglo dieciocho que describe el origen y milagros de la
imagen, guardando mucha influencia y similitud de la crónica de fray Alonso
Ramos Gavilán, aparecida un siglo antes y de mucha circulación entre fieles
y devotos. Según Vargas Ugarte, el origen de la Mamita de Chapi se atribuye a
los jesuitas que fueron de Moquegua hacia Churajón a evangelizar a los indios
puquinas, que adoraban el volcán Huaynaputina y a veces le hacían
sacrificios al dios Pichinique que se aparecía en el agua, según refiere el
agustino Bernardo Torres. Las imágenes de Quilca y del valle del Colca
guardan sus orígenes en el misterio y olvido, en la medida que aparezca
algún manuscrito y aclare la fecha de su presencia.

 Los conquistadores, hombres sumamente religiosos, vieron en el Tahuantinsuyu
espacios sagrados y espacios profanos; los primeros se multiplicaron para
permitir la movilidad dentro de un territorio desconocido y los segundos
fueron rápidamente destruidos o convertidos en templos cristianos para
mantener el arraigo al sitio por los naturales, sólo que ahora bajo nuevos
símbolos. El espacio sagrado por excelencia son los templos y santuarios,
porque es allí donde el creyente siente más vivamente la presencia divina
que lo sobrecoge o sosiega, acude a esos lugares en peregrinación exige una
solemnidad y determinada penitencia que se va realizando en los trayectos.

 Actualmente en la Región Arequipa, no hay iglesia que no tenga una imagen o
representación de la Virgen Candelaria, entre las más antiguas que hay en la
ciudad está una  llamada la Chiquita, donada a los jesuitas en 1598 por Juan
Ramírez Casaos, quien le había dado culto en su casa y adornó con joyas, en
el momento que fue entregada realizó un milagro del cual hizo referencia el
rector Hernando de Colmenares y fue citado por Vargas Ugarte.  Otra imagen
importante es la Virgen de Copacabana que se venera en la iglesia de San
Agustín, de la que se dice que también fue fabricada por Tito Yupanqui.
 Como hemos visto, la Virgen Candelaria o Purificación en el obispado
mistiano, tiene hondas raíces que cada día se acentúan más y más en su
pueblo; así lo ratifica Víctor Andrés Belaúnde afirmando que la devoción
a la virgen María y las peregrinaciones a sus numerosísimos santuarios son
la expresión más clara de la religiosidad peruana.


Blog alojado en ZoomBlog.com