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AREQUIPA Y LA CONFEDERACION PERUANA – BOLIVIANA

Por Rubén Pachari Romero - 17 de Noviembre, 2006, 21:21, Categoría: General


Concluida la guerra de la independencia en América del Sur se presentó la disyuntiva de unión o segmentación, Simón Bolívar primero con su proyecto integracionista, macrocontinental y luego Andrés de Santa Cruz y su confederación peruana-boliviana representaron los dos principales proyectos a favor de la unión.

En el caso de Santa Cruz, el proyecto de una unión entre el Perú y Bolivia resultaba más viable que en el caso de Bolívar y su proyecto, siendo, al contrario, Bolívar en gran medida responsable del nacimiento de Bolivia y la perdida de Guayaquil por el Perú.

Razones de orden político, sociales, económicas, y quizá, hasta religiosas impidieron que el gran proyecto boliviariano prosperara, caso diferente al norte, donde las trece colonias inglesas se convirtieron en un solo Estado.

Para entender como un proyecto de confederación fue asumido y defendido por peruanos y bolivianos, hay que invocar, como lo hizo el gran historiador tacneño, Jorge Basadre, razones permanentes, personales y coyunturales, es decir, habian fuertes argumentos de larga duración que favorecían y hacían viable una confederación entre estas dos nacientes repúblicas. De un lado las razones geograficas, la naturaleza del territorio, la meseta del Collao, los Andes, el Lago Titicaca, el desierto de Atacama, entre otros elementos hicieron que en este territorio se desarrollaran culturas de origen, desarrollo y decadencia similares o iguales, tener una población emparentada, en fin, una historia que se confunde en el tiempo y en el espacio. Estas razones de naturaleza permanente, sustentaron la confederación, como sueño y como realidad.

Arequipa, fue una de las ciudades comprometidas en este proyecto, no solo por estar geográficamente involucrada y a la vanguardia, sino también porque aquí se desarrolloraron varios hechos importantes en favor de su origen y de su derrumbe.

Para saber como este proyecto tuvo su aplicación real, hay que entender la figura juvenil de Felipe Santiago Salaverry, quien se convierte en el último gran enemigo de la confederación, siendo protagonista de una guerra contra Santa Cruz y desarrollada en nuestra ciudad.

Salaverry llamó a esta guerra contra la confederación la “segunda guerra de la independencia” y no dudó en prometer,  en feroces decretos de guerra, declarar beneméritos de la patria a cuantos mataran a un boliviano y, además, exceptuarlos del pago de 5 años de contribución al Estado.

Su ejercito, formidable y controlando no solo arequipa, sino la costa tuvo apoyo más del norte que del propio sur, entre los que se cuentan a políticos e intelectuales de Lima fundamentalmente. Así Felipe Pardo y Aliaga, por ejemplo, apoyaron a Salaverry y lucharon desde sus actividades en contra de la confederación. Está guerra se desarrolló, primero en Cobija, luego en Ica y el Centro del Perú y finalmente, en Arequipa, donde Salaverry libró batallas finales de su gobierno y de enemigo de Santa Cruz, hasta conseguir la propia muerte en el paredón.

Uchumayo, lugar de una de las batallas, no sólo es muerte, derrota o victoria, sino también tradición musical que perdura hasta la fecha. La Salaverrina o Ataque de Uchumayo, es una marcha con clarines y tambores, con hermosa música, de marciales acordes y de autor desconocido que tuvo su origen en este tiempo. Otra marcha, posterior y complemento de la Salaverrina es la Marcha Morán, popular y un homenaje tardío que parece completar y responder al Ataque de Uchumayo.

La segunda batalla es en Socabaya, el 7 de febrero de 1836, es la definitiva y marca la derrota y posterior fusilamiento de Salaverry. Para Santa Cruz, resulta la victoria y la erección de la Confederación peruana-boliviana.

Primero, era necesario la conformación de tres estados, luego un Pacto y un gobierno general. Así se formaron los estados Sudperuano, Norperuano y  Boliviano, cada uno con sus símbolos, monedas, gobiernos, congresos, presidentes, territorios, pero con un Pacto de Confederación, este pacto de llevó a cabo en la ciudad de Tacna y quedó de esta manera el 1 de mayo de 1837, erigido la Confederación peruana-boliviana.

Este nuevo Estado no fue aplaudido del todo ni en Bolivia y el sur peruano afectos a este proyecto, hubo descontento y rechazo, en los países involucrados y en otros que se sentían afectados en su futuro y desarrollo.

Argentina y Chile mostraron inmediatamente su oposición y declararon guerra a la confederación. Chile es quien tomó con mayor énfasis esta guerra, recordemos que no tenemos frontera con este país, y organizó dos campañas militares hacia el Perú que llamaron de “restauración”, Diego Portales enfatizaba en que no se podía “tolerar”, hacerlo significaba un “suicidio”, eran, Perú y Bolivia, decía, “unidos…siempre mas que Chile”.

Ayudados por algunos peruanos, se organizó la primera campaña que termino en Arequipa con victoria para Santa Cruz, pero con derrota para la confederación, ingenuamente se creyó en la palabra de Manuel Blanco Encalada empeñado en el Tratado de Paucarpata, irse para no volver mas, paz perpetua, devolver los barcos peruanos apresados, palabras hechadas al viento para organizar una segunda campaña, más fuerte y ya no a Arequipa, ahora a Huaraz donde se termina la confederación en 1839.

Arequipa, protagonista en la confederación, no por casualidad sino por la remota relación comercial, familiar, cultural, con la Macro Región Sur, es y debe ser lider en la defensa de una autentica regionalización, hacer uso de la historia es la posibilidad de no caer solo en coyunturas o intereses políticos, sino, por el contrario, ver el futuro sin apasionamientos ni banderias.


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